Crear una cultura fiscal en México no es fácil, sobre todo cuando existen elementos negativos que extinguen conductas íntegras. Es la autoridad quien debe corregir sus procedimientos y mejorar sus actitudes para fomentar en los sujetos el cumplimiento de sus obligaciones fiscales. Los funcionarios públicos deben hacer gala de honestidad para no crear desconfianza en las personas; los procedimientos deben simplificarse y hacerse alcanzables para toda la gente, y la normatividad aplicable no debe ser tan abundante en leyes, reglamentos, misceláneas, acuerdos, criterios, decretos, invitaciones, etc.
C.P.C. Y E.F. Vicente Velázquez Meléndez
Cultura Fiscal
En México la gente no tiene la cultura de pagar impuestos (contribuciones fiscales), debido a que a través de la historia ha visto cómo los recursos que destina a este gasto han terminado en beneficios para funcionarios públicos, ya sea en viajes, adquisición de bienes, casas y autos de lujo, entre otros, y no los ha visto reflejados en beneficios para la comunidad.Crear una cultura fiscal en México no es fácil, sobre todo cuando existen elementos negativos que extinguen conductas íntegras. Es la autoridad quien debe corregir sus procedimientos y mejorar sus actitudes para fomentar en los sujetos el cumplimiento de sus obligaciones fiscales. Los funcionarios públicos deben hacer gala de honestidad para no crear desconfianza en las personas; los procedimientos deben simplificarse y hacerse alcanzables para toda la gente, y la normatividad aplicable no debe ser tan abundante en leyes, reglamentos, misceláneas, acuerdos, criterios, decretos, invitaciones, etc.
Paralelo a ello, en caso de que alguna persona no cumpla en tiempo con sus obligaciones fiscales, posteriormente se publican decretos, acuerdos y reglas en su beneficio, mismos que le permiten no pagar recargos, multas, actualización y, sobre todo, diferir el pago de las contribuciones no enteradas en tiempo.
Por otro lado, cuando una persona desea cumplir con sus obligaciones fiscales, generalmente encuentra con varios factores que le resultan demasiado: debe considerar leyes, decretos, reglamentos, Resolución Miscelánea Fiscal, criterios de las autoridades, normatividad y acuerdos, entre otros; posteriormente, tiene el problema de que el cumplimiento lo debe hacer por internet y no tiene computadora; si debe ir a la Administración Tributaria, ésta se encuentra muy retirada, y ya que llegó a la misma, tiene que esperar muchas horas para que lo atiendan y le digan que tiene que regresar otro día porque no llevó la documentación correcta.
De acuerdo con lo anterior, el cumplir con nuestras obligaciones en tiempo y forma y de contribuir para los gastos públicos de la Federación, Estado, Municipio, es desmotivante, se vuelve casi imposible debido a tantos problemas que surgen para determinar las contribuciones y hacer el entero correspondiente. Por ello, considero que se debe trabajar para crear en la comunidad una cultura fiscal, como sigue:
1. Los recursos que recibe el Estado deben verse reflejados en beneficios para la población y los funcionarios públicos deben hacer gala de objetividad, rectitud, honestidad y credibilidad; constantemente se debe informar a la población de las cantidades recaudadas y de la aplicación de estos recursos, con el fin de que esté convencida de pagar impuestos para obtener beneficios comunes y, sobre todo, de que sus recursos estarán debidamente aplicados; y en caso de que algún funcionario cayera en algún problema de corrupción, de malos manejos, de enriquecimiento ilícito, etc. se aplicará la ley con rigor sin hacer ninguna distinción, para que no se pierda la credibilidad en los funcionarios públicos y en nuestras instituciones.
2. Si una persona no cumple con la norma jurídica que se impone al acto realizado y que lleva al pago de impuestos, se le debe aplicar estrictamente las sanciones correspondientes, porque si el sujeto observa que cuando no cumple en tiempo y forma posteriormente se le perdona o se le condona parte del adeudo, se va creando la cultura del no pago o de la evasión fiscal, ocasionando que la gente que pagó en tiempo observa que el haber cumplido no le trajo ningún beneficio posterior.
3. La multiplicidad de reglamentación para cumplir con las obligaciones fiscales dificulta el entendimiento y la aplicación de las normas que rigen las obligaciones fiscales impuestas a los contribuyentes, por lo que, cuando los ordenamientos jurídicos sean más específicos las personas lo entenderán más fácilmente y cumplirán con sus obligaciones en esta materia.
Debe revisarse la normatividad vigente que señala que los trámites, pagos y envíos de información deben hacerse por Internet, a través de un equipo de cómputo con determinadas características. Ello debido a que mucha gente, lugares y ciudades de nuestro país carecen de recursos para cubrir lo indispensable, como es la alimentación, la casa y el vestido. Consecuentamente, adquirir un computadora y la capacitación para utilizarla se dificulta, aunado a que la autoridad cambia constantemente las versiones que deben utilizarse. ¿Cómo pretender que la gente cumpla con sus obligaciones fiscales y además crear una cultura fiscal?
Conclusión
Crear una cultura fiscal en México no es fácil, sobre todo cuando existen elementos negativos que extinguen conductas íntegras. Es la autoridad quien debe corregir sus procedimientos y mejorar sus actitudes para fomentar en los sujetos el cumplimiento de sus obligaciones fiscales. Los funcionarios públicos deben hacer gala de honestidad para no crear desconfianza en las personas; los procedimientos deben simplificarse y hacerse alcanzables para toda la gente, y la normatividad aplicable no debe ser tan abundante en leyes, reglamentos, misceláneas, acuerdos, criterios, decretos, invitaciones, etc. Debemos crear una cultura fiscal en México fomentando y facilitando el cumplimiento.


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